Libros: El arte de la guerra de Sun Tzu

En no pocas ocasiones he leído dos libros a la vez, pero desde hace poco tiempo me he propuesto una pequeña experiencia que es la de leerme varios libros a la vez, exactamente: El Principe de Maquiavelo, La Vida de los Doce Césares de Suetonio, El arte de la Guerra de Sun Tzu y la Iliada de Homero ¡A ver lo que tardo en completarlo!

La razón de leerlos a la vez es que son libros que tienen para mí cierta enjundia y sustancia, y más que alimentarme de ellos deseo padalearlos. El leerlos así me permite no correr en exceso y poder reflexionar sobre determinadas partes.

La otra vertiente malévola es que me permite traer aquí las anécdotas que me parezcan más aprovechables o interesantes.

Hoy hago la primera referencia con El arte de la guerra de Sun Tzu. En su capítulo I habla sobre la evalución.

El Arte de la Guerra

El Arte de la Guerra (Photo credit: The Photomaton)

Lo más interesante para mí de este libro es que siendo un tratado militar cuando lo lees descubres, al menos en mi caso, que es un manual de filosofía o de autoayuda. Es un libro aplicable a muchos órdenes de la vida: desde el mundo de la empresa, tus relaciones con los demás, el mundo académico, conocerte a ti mismo…Hay muchos consejos que son perfectamente extrapolables y de una vigencia absoluta.

En este primer capítulo se habla de la evaluación que todo general tiene que hacer antes de entrar en conflicto. Lo primero que nos dice es que la guerra no es una cuestión baladí para un estado y que debe valorarse con meticulosidad por las implicaciones que ésta tiene.

Lo que más me llama la atención en este capítulo es:

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Epitafio de Publio Cornelio Escipión Africano y qué es hoy el lugar donde reposa

Tal día como hoy, 3 de diciembre del año 183 AdC, murió Escipión Africano. Hoy colgamos una entrada muy corta pero cargada de sentimiento ya que hace referencia al epitafio de la tumba (creo que he creado un pleonasmo) de Publio Cornelio Escipión Africano en su villa de Liternum el cual dice así:

Ingrata patria, ne ossa quidem habebis

Ingrata patria, ni siquiera tienes mis huesos.

Es difícil resumir en tan breves frases la angustia, la frustración, el desapego, el hastío, la amargura, la tristeza, la ira, la incomprensión…de quien lo dio todo por alguien y solo recibe desprecio, dolor, indiferencia…Es difícil resumir el castigo mental que tuvo que sufrir.

El epitafio que se merece es “Aquí yace Publio Cornelio Escipión Africano, guardián de Roma, azote de Cartago y fiel servidor de la República”.

Desde aquí mi homenaje y  STTL (sid tibi terra levis).


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De la Clemencia por Lucio Anneo Séneca

Gracias a un gran comentario de Pablo en un post sobre Maquiavelo, me llevó a rebuscar si tenía De la Clemencia ( De Clementia) de su admirado y muy bien ponderado por mí Lucio Anneo Séneca, y ¡sí lo tenía!

A continuación os dejo con el texto completo, en breve colgaré otros del mismo autor y de otros ya que son útiles y breves. También intentaré en el futuro hacer comentarios sobre los aspectos más interesantes de este tipo de lecturas que cuelgue y de otras que me haya leído.
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Publio Cornelio Escipión Africano y El Príncipe de Maquiavelo

El post de hoy sigue la senda de temas relacionados con Publio Cornelio Escipión Africano, en concreto hoy exponemos un texto de Maquiavelo de su libro El Príncipe. El capítulo lleva por título: “De la crueldad y la clemencia;y si es mejor ser amado que temido, o ser temido que amado“. Es uno de los pasajes que más me gustan del libro de Maquiavelo y de los más polémicos. Y dice así:

“Paso a las otras cualidades ya cimentadas y declaro que todos los príncipes deben desear ser tenidos por clementes y no por crueles. Y, sin embargo, deben cuidarse de emplear mal esta clemencia, César Borgia era considerado cruel, pese a lo cual fue su crueldad la que impuso el orden en la Romaña, la que logró su unión y la que la volvió a la paz y a la fe. Que, si se examina bien, se verá que Borgia fue mucho más clemente que el pueblo florentino, que para evitar ser tachado de cruel, dejó destruir a Pistoya. Por lo tanto, un príncipe no debe preocuparse porque lo acusen de cruel, siempre y cuando su crueldad tenga por objeto el mantener unidos y fieles a los súbditos; porque con pocos castigos ejemplares será más clemente que aquellos que, por excesiva clemencia, dejan multiplicar los desórdenes, causas de matanzas y saqueos que perjudican a toda una población, mientras que las medidas extremas adoptadas por el príncipe sólo van en contra de uno. Y es sobre todo un príncipe nuevo el que no debe evitar los actos de crueldad, pues toda nueva dominación trae consigo infinidad de peligros. Así se explica que Virgilio ponga en boca de Dido:

“Res dura et regni novitas me talia cogunt
Moliri, et late fines custode tueri”.

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Marco Tulio Ciceron

Os presento dos anécdotas:

1. Su primer gran caso

Fue ejercer la defensa de Sexto Roscio por parricidio. La importancia del caso venía dada porque lo que estaba en juego eran las propiedades del difunto, pues dos de sus parientes y Crisógono, liberto próximo a Sila, habían logrado incluir al ya fallecido padre de Roscio en la lista de proscritos, y al acusar de parricidio al hijo le impedirían tomar la herencia.

Para enfrentar este caso, que tenía notorias implicaciones a pesar de que Lucio Cornelio Sila ya había renunciado a la dictadura, Cicerón dividió su argumentación en tres partes: en la primera, defendía a Roscio, demostrando que él no cometió el crimen; en segundo lugar, atacó a los presuntos culpables del delito (uno de ellos pariente de Roscio), argumentando acerca de cómo el delito era culpa de ellos y no de su defendido; por último, atacó a Crisógono, declarando que el padre de Roscio fue asesinado para obtener sus propiedades a un bajo precio, remarcando al mismo tiempo que exoneraba de cualquier responsabilidad a Sila. La estrategia tuvo éxito, transformándose inmediatamente en un célebre abogado y orador.

2. Un consejo para ZP

“El presupuesto debe ser equilibrado, las arcas públicas deben captar más dinero y la deuda pública debe ser reducida, la arrogancia de la burocracia debe ser atemperada y controlada, y la asistencia extranjera debe ser reducida para que la Republica no entre en bancarrota. La gente debe otra vez aprender a trabajar en lugar de vivir de la asistencia pública”

Sabiduría griega

Aquí os muestro algunas frases de nuestros amigos los Griegos, los cuales nos demuestran toda la sabiduría que puede llegar a concentrar una frase:

1. Anárcasis

La ley es una telaraña que atrapa las moscas y deja pasar a los pájaros.

2. Antístenes

Escucha a tus enemigos, ellos son los primeros en advertir tus errores.

3. Aristóteles

Las revoluciones no se hacen por tonterías, pero suelen nacer por ellas.

El sabio nunca dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.

4. Demócrito

Aprende a avergonzarte más ante ti que ante los demás.

Los avaros son como las abejas: trabajan como si fuesen inmortales.

5. Demóstenes

Siempre creemos aquello que anhelamos.

6. Diógenes

Al mirar los objetos en un mercado Sócrates afirmó: ¡Cuántas cosas que no necesito!

7. Epicuro

¿Quieres ser rico? No aumentes tus bienes, mata tu codicia.

8. Eurípides

Habla si tienes palabras más elocuentes que el silencio.

9. Heraclito

La virtud es el camino más corto a la gloria.

10. Hesíodo

Amigo es quien sabe todo de ti, y a pesar de ello te quiere.

La filosofía de los romanos, Nadal y el éxito

¿Qué tienen en común los romanos y Rafael Nadal?

En apariencia nada, pero rascando un poco nos damos cuenta que sí que comparten una característica esencial. Y no es, bueno no solo, el éxito y sí la aceptación y aprendizaje de la y en la derrota. Tanto unos como el otro han sabido ver en la derrota un punto de inflexión y sacar de ellas cosas positivas, además lejos de esconderlas dan la cara en esos malos momentos y no se ponen justificaciones absurdas.

El saber gestionar la victoria es relativamente complejo o fácil según los puntos de vista de quién sea el preguntado pero convendremos todos en que es más difícil de gestionar la derrota. El pueblo de Roma, y sus patres conscriptis, veían la guerra como algo a largo plazo, de tal forma que la derrota en una batalla era visto como eso un paso atrás en el camino pero de ningún modo era un motivo de retirada. Un romano aceptaba perder una batalla pero no la guerra;un romano aceptaba el error, pero no la cobardía; un romano aceptaba la equivocación en un planteamiento, pero no el derroche de recursos; un romano aceptaba la valentía, pero no el suicidio o la entrega de hombres al enemigo sin un fin claro (se cita que el Senado diólas gracias a Cayo Terencio Varrón, el consul que condujo las legiones romanas en Cannas, por conseguir salvar algunas tropas cuando ya todo estaba perdido)…

Nadal es igual, no se esconde, lucha, pelea, no baja los brazos hasta que el partido está perdido y si pierde reconoce la superioridad del contrario, analiza los porqués y se proponen soluciones.

Lejos de ser un post elogioso a nuestro campeón,  lo que quiero decir y poner de relieve es que tanto en la vida o en el trabajo todos deberíamos ser más romanos. Sólo pierde quien no se levanta. Los romanos nunca firmaban una Paz si la otra parte no se reconocia como inferior (eran magnánimos) por lo que cuando posaban su interés sobre algo no cejaban. Los romanos sólo creían en la victoria y cuando se ponían a ello una derrota no les hacía desesperar.

Todos deberíamos aprender de esto, de las lecciones de las derrotas como elemento previo del éxito.