Crítica a Arturo Pérez Reverte y a los fans revertianos


Hoy os traigo un escrito que no es mío y cuyo autor y link no conservo ya que lo copié directamente de un foro bicheando en un enlace en twitter.

El texto es una crítica a Arturo Pérez Reverte y a algunos de sus fanáticos-fans-zombis.

¿Por qué colgarlo?

Viendo en TVE de la película “Master and Commander” me llevó a Twitter para ver que se decía y leí unos comentarios de Pérez Reverte, algunos muy afortunados y otros sandeces y topicazos. Lo criticable no es que diga tonterías ya que nadie esta libre de ello, y más cuando se escribe y se habla mucho. Lo criticable y sorprendente es el comportamiento cerril de algunos seguidores-fans-fanáticos que  marcan como favoritos o retwittean las tonterias que Pérez Reverte dice y aún mas ojiplático me deja que lo marquen como favorito o lo retwittean escasos segundos después de que se publique.

Valga como ejemplo un mensaje que decía, algo así como que España tenía a Torrente como héroe y los ingleses tenían pelis como “Master and Commander”. Sin entrar a valorar que es una demagogia y un argumento de una simpleza impropia de un académico y de un hombre de su altura. Salvo una persona que le dijo que los ingleses tenían a Benny Hill, cerca de 150 personas lo marcaron como favorito, lo retwittearon o le dieron incondicionalmente la razón.

¿Cómo alguien puede estar de acuerdo con esa chorrada? ¿Cómo alguien puede marcarlo como favorito en 5 segundos?

Esto me llegó a preguntarme si Pérez Reverte tiene seguidores fanáticos-zombis o gente con criterio propio que sabe alabar y degustar a un autor con una cantidad de libro que son un disfrute para los sentidos y que hace algunos artículos que son más que de lectura obligatoria.

Arturo Pérez Reverte

Arturo Pérez Reverte (Photo credit: Fcominredes)

¿Estoy en contra de Don Arturo Pérez Reverte?

Si se sigue mi blog se podrá observar que los hechos avalan que no siento animadversión alguna. Como muestra un botón:

Haz click aquí

O haz click aquí

Como he indicado me encantan sus libros, no los he leído todos (me faltan los 2 últimos de Alatriste, El pintor de Batallas y poco más), y sus artículos. Ahora bien todo lo que sale de su pluma no son pepitas de oro. Cada vez más escribe cosas plúmbeas, se repite en críticas, recurre con demasiada frecuencia a los mismos temas sin aportar nada nuevo y ha cogido una manía bastante innoble de que el insulto y el estilo zafio sea la norma y no la excepción… Ahora bien cuando publica alguna reflexión interesante, mordaz, ácida…o nos relata alguna anécdota como sólo él sabe hacerlo es un placer infinito. Además, su labor y defensa de España, de la historia es digna de ser alabada.

Dicho esto reproduzco lo que he encontrado. Ya que muchas de las cosas que dice me parecen bastante interesante y creo que es una crítica constructiva sobre Pérez Reverte y sobre una parte de los seguidores.

El escritor Arturo Pérez-Reverte en la céntric...

El escritor Arturo Pérez-Reverte en la céntrica Plaza Mayor de Madrid. (Photo credit: Wikipedia)

Arturo Pérez Reverte se ha creado una imagen de rebelde, de hombre políticamente incorrecto que dice verdades como puños ante el aplauso de sus miles de seguidores. Sin embargo, uno de sus principales problemas radica, precisamente, en esa imagen que tanto se cuida de proyectar. Cuando se le ve en persona en cualquier acto de presentación de sus libros, cuando se le escucha durante una entrevista o cuando se leen sus artículos de prensa se hace evidente que Pérez Reverte ha terminado construyéndose una suerte de “personaje” que a él mismo se le va de las manos. Con su tono tan marcadamente combativo no busca tan solo la provocación, sino provocar un verdadero impacto en el lector. Y lo cierto es que lo consigue, porque son muchos los que parecen verle como una especie de Mesías de la palabra. “Menos mal que existe alguien como Arturo Pérez Reverte para denunciar tajantemente los problemas de la sociedad“, parece ser el pensamiento de muchos.

El problema, naturalmente, viene con el exceso. Pérez Reverte ha llegado lejísimos con su interpretación de ese personaje desenfadado y con cierta dosis de chulería, y muchos de sus seguidores parecen incurrir exactamente en el mismo exceso en clave de auténtica veneración. A veces da la sensación de que si Arturo Pérez Reverte se tira un cuesco (con perdón) al momento habrá cientos de admiradores afirmando sin rubor que esos cuescos son una auténtica bendición. “Menos mal que existe alguien capaz de tirarse cuescos. Hay que ser muy valiente para tirarse cuescos. No sabemos cómo no han matado ya a este hombre tan provocador que se tira cuescos.”

Y ejemplos de “cuescos”, desgraciadamente, no faltan en el modo en el que expone sus opiniones sobre temas de actualidad. Ni que decir tiene que no nos referimos con esto al Pérez Reverte novelista, sino al articulista y al hombre que ha incendiado twitter alguna vez con algún mensaje lapidario. En su ánimo de transgredir, resulta hosco cuando lo cierto es que las mismas verdades que escribe podrían plantearse de modo mucho más elegante y menos hiriente. El ejemplo más evidente, y quizá el más reciente. lo encontramos en sus declaraciones sobre Sevilla que tanto revuelo armaron hace unos meses vía twitter. Escribió en esta red social, a propósito de una película, que la Sevilla de los “yonkies”,  las “putas” y la “gentuza” es la Sevilla real, y no esos “camelos” de Semanas Santas y Ferias. Naturalmente hubo gente que se indignó (con razón) y tanto él como la legión de seguidores incondicionales que le aplauden escriba lo que escriba empezaron con la cantinela del “¡qué malos sois!“, “lo habeis sacado de contexto” o “teneis una mente muy cerrada“. En realidad todo es más sencillo que eso. Las cosas pueden expresarse de muchas maneras que no resulten absurdamente ofensivas. En el caso concreto de la polémica “sevillana”, resulta evidente que todas las ciudades del mundo deben tener su lado menos bonito. Eso es obvio, de cajón, y si se expone tal cosa correctamente NADIE puede escandalizarse salvo caso de estupidez profunda. Pero menospreciar las tradiciones de una ciudad calificándolas de “camelos” es una ofensa absurdamente gratuita e innecesaria a quienes las defienden. ¿Qué mal han hecho? Hay gente que alimenta a sus hijos con lo que ganan en la feria. ¿Cómo convencer a esa gente de que eso es un “camelo”? Y las hermandades del otro “camelo” de la Semana Santa hacen también una obra social callada, como debe hacerse en el cristianismo, que no es precisamente pequeña, aunque este apartado y el interminable debate sobre las cofradías y el cristianismo se aparta del tema del que escribimos. Pero hay gente que de buena fe ayuda a los desfavorecidos a través de las hemandades y cofradías. ¿Por qué ofenderlas diciendo que la Sevilla que ellos construyen con su comportamiento individual es un “camelo”? No tiene sentido.

El problema está, lo hemos dicho ya, en perder las formas por querer ser provocador. Podría haber escrito exactamente lo mismo con un mínimo de elegancia, y sobre todo, evitando el sinsentido de la ofensa gratuíta. “Sevilla no es tan sólo Semana Santa y Feria, sino que también forma parte de ella un lado menos atractivo de problemas como A, B, C, etc.”. Estoy convencido de que de haber escrito algo parecido a esto no se habría formado polémica alguna. Pero cuando tomamos la decisión de ser despreciativos debemos estar preparados para recibir la lógica réplica.

Naturalmente, siempre puede decirse que cada cual escribe como quiere. Pero yo no lo veo tan así. Arturo Pérez Reverte es académico de la Lengua, y precisamente de un académico lo que debe esperarse con lógica es un uso refinado y pulcro de la lengua, del mismo modo que del Tribunal Supremo se espera la interpretación más exacta de la jurisprudencia, al menos en principio. Un artículo de prensa cuyo autor recurre a la palabrota puede considerarse fácilmente como poco propio de un académico. Alguien me dijo una vez, defendiendo este tipo de expresiones escritas por la pluma de un académico, que quizá Velázquez no se limitó a producir las maravillosas obras que conocemos, sino que tal vez debió de realizar algún mal garabato de cuando en cuando para distraerse. El problema de esto está, naturalmente, en que a diferencia de esos supuestos “garabatos”, Pérez Reverte sí que da salida pública a los suyos, y por tanto forman parte de su legado como escritor. Sus artículos son parte de su obra, y por tanto, hay que tenerlos en cuenta para bien y para mal.

La última cuestión de cierta gravedad atañe directamente a la figura del seguidor incondicional, tan abundante en el caso de este autor. Cuando Pérez Reverte se sale de tono, los incondicionales le aplauden tanto o más que cuando no lo hace. El problema está en que muchas de sus provocadoras afirmaciones -como eso de que España es “la tierra de Caín” o de que los españoles nos dedicamos básicamente a mirarnos el ombligo pensando que somos los mejores del mundo- tienen un evidente componente de exageración que, lamentablemente, es asimilado por el fan incondicional como puramente verdadero como la cosa más natural del mundo. Como una verdad revelada. Y lo cierto es que no es así. El “ombliguismo”, según mi modesta opinión, no es precisamente la más dañina de las actitudes de los españoles. Mucho peor y más extendido es el victimismo de considerar que cualquiera puede hacer las cosas mejor que nosotros. Y por desgracia en España hay mucho de este victimismo. Otro gallo nos cantaría, creo yo, si fuésemos capaces de mirarnos a nosotros mismos con confianza y orgullo en lugar de partir de la premisa de que hagamos lo que hagamos, alguien nos superará. Ni siquiera en el ámbito de las relaciones humanas a pequeña escala, por ejemplo en el mundo empresarial, es esta una mentalidad conveniente. Si yo llevara una empresa no situaría en puestos de alta dirección  a uno de estos “victimistas”. Preferiré a alguien que mire nuestro trabajo con la cabeza alta y entusiasmo a uno que no haga más que lloriquear diciendo lo bien que produce la competencia. El primero se dejará la piel en mi empresa, y precisamente la hará progresar. El segundo, no. ¿El problema? Que cuando se afirma una cosa así uno corre el riesgo de que le encasillen en el ámbito de la mentalidad cerrada denunciada tantas veces por Pérez Reverte con tanto acierto como exageración mal percibida por muchos. Los que se miran el ombligo no son más que unos catetos. El “victimismo”, en cambio, es un auténtico mal que hay que superar para empezar a tomarnos en serio.

No me gusta el rumbo que está tomando Pérez Reverte en los últimos años, y tampoco me gusta la ciega adulación de la que es objeto por parte de tantos. Y pocas dudas caben de que es un espléndido novelista, de entre cuyos méritos se cuenta el nada desdeñable de acercar la Historia de España en el siglo XVII a muchos lectores gracias a su muy loable saga sobre el Capitán Alatriste, pero como intelectual uno tiene la sensación de que está siendo devorado por el personaje que él mismo decidió interpretar..”

Anuncios

Si has llegado leyendo hasta aquí ¡Deja un comentario!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s