Upocalypsis Now: 28 Examenes Después (III)


Nuevo año nuevo capítulo de las aventuras de nuestros amigos de Upocalypsis Now. Como muchos os habéis quejado de no saber llegar al capítulo primero os pongo un enlace donde viene todo lo referente a la serie (como veréis se nota mucho la mano de Alejandra en la redacción del segundo capítulo jejeje)

https://scipioafricanusblog.wordpress.com/category/el-rincon-de-zitro/upocalypsis-now/

Tercera Parte de 28 Exámenes Después

Fran gritó:

-Enrique, ¿qué coño haces?, me estás jodiendo la noche- pero Enrique no contestó, seguía devorando a la camarera, degustando y saboreando la carne de la joven aún viva, mientras sentía cómo su corazón latía cada vez con menos fuerza.

De repente, una chica morena llamada María se acercó y golpeó al pelirrojo en la espalda con varios toques seguidos, mientras le gritaba- ¡Pelirrojo, no estoy dispuesta a que me estropees la noche y te hagas el centro de atención porque yo soy la única que puede brillar esta noche!-

En ese momento el pelirrojo paró de morder a la camarera, la soltó y se levantó muy lentamente, mientras con su lengua lamía su cara manchada de sangre. Al darse la vuelta clavó su mirada en María. El azul vivo de sus ojos había desaparecido, ahora eran de un rojo aterrador.

María sin retroceder ni un paso y reafirmándose en su capacidad de mando le dijo:

– Así me gusta, que me hagas caso porque yo siempre llevoooooo…

Sin que pudiera terminar la frase, Enrique se lanzó sobre ella, la agarró de la cintura con una mano, mientras con la otra le tiraba del pelo obligándola a echar su cabeza hacia atrás y dejando su cuello al descubierto.

Un leve gruñido salió de dentro de su garganta mientras miraba fijamente a María, quien, inútilmente, intentaba soltarse golpeándolo.

Del primer mordisco arrancó un trozo de su cuello y con él, parte de su arteria carótida, saliendo disparado un gran chorro de sangre.

Enrique masticaba con tranquilidad, deleitándose con el sabor de la carne fresca. María quedó en estado de shock, rígida, inerte, con  los ojos completamente abiertos. Por cada latido de su corazón más sangre salía disparada.

Las personas presentes al ver tan espeluznante escena empezaron a correr despavoridas. Todos intentaban huir salvo Fran, que no se alteró, ya que él sabía que ésta era su noche y podría acabar con la amenaza del pelirrojo. Sin meditarlo ni por un instante cogió una silla y la golpeó con todas sus fuerzas contra la espalda del pelirrojo, provocando que éste saliese despedido separándolo de la chica morena.

Fran ya se creía victorioso pero en ese instante escuchó unos pequeños gemidos a  sus espaldas, se giró y vio cómo la camarera mordida se levantaba e iba directa hacia él.

-No, ¡mierda!, ¡son zombies 2.0 y esta vez no puedo defenderme!- decía mientras intentaba correr para no ser alcanzado.

La zombie era demasiado rápida y ágil, y Fran no tenía ya la forma, ni el cuerpo musculoso de antaño por lo que la camarera consiguió acortar la distancia entre ambos sin esfuerzo. <<Maldita sea, ¿Por qué no me apuntaría al SDUPO?>>

Fran no podía correr más, sentía un ardor en el pecho, pero justo cuando creía que iba a dejar de ser Fran para convertirse en un Big Mac, la milagrosa intervención de Tejera, consiguió salvarlo.

Usando una mesa como escudo se interpuso entre la zombie y su futuro bocadito, reteniéndola lo suficiente para apartarla de Fran y decirle:

–Sálvate tú y alerta a las autoridades, eres el único que puedes salvarnos, confío en ti.

Tejera mientras se zafaba de la camarera advirtió que cada vez había más zombies ¡Se multiplicaban rápidamente!

Con gran pesar vio cómo entre ellos se encontraba su amigo Pablito, un chico peculiar, algo menudo, con gafas, mirada inteligente y cierto aire distinguido, propio de un pretor romano.Pablito Zombie

Movido por la ira y el dolor, decidió correr hacia su amigo y cuando estaba a la suficiente distancia para no ser mordido, le cogió del brazo, le dio una patada en el pecho y tiró con tanta bruteza de él, que acabo por arrancárselo.

-¡Zombies bastardos! No ganaré, pero con este brazo os pienso machacar a varios de vosotros, así que venid a por mí- gritó un Tejera en pleno éxtasis.

La batalla no duró mucho tiempo más, los zombies que iban surgiendo lo acorralaron rápidamente y el brazo blandito de Pablito dio para poco combate.

 Mientras, Fran quedó obnubilado ante la batalla que había estado librando su amigo con los zombies, cual Diego Alatriste en plena contienda, salvo que con un brazo muerto en lugar de espada y un montón de zombies en lugar de turcos. Sin ninguna duda, Tejera no era el motillero más honesto ni el más piadoso, pero era un motillero valiente.

Como un escalofrío recordó las palabras de su amigo  y corrió hacia la puerta lo más rápido que pudo, pensando: <<Con presura he de dar parte de los hechos acontecidos, tal magno sacrificio de este héroe, no deberá ser en vano, sea éste mi deber y por mi honor que lo cumpliré.>>

La salida parecía ya cercana cuando en ese instante apareció entre él y la puerta, el pelirrojo que había saltado desde el lugar del que había salido despedido cuando Fran lo golpeo.

– ¿A dónde crees que vas?- dijo el pelirrojo de forma lenta y fijando la mirada en Fran.

Fran retrocedió un par de pasos, sin saber cómo un zombie podía hablar, casi sin poder articular palabra le preguntó:

–  Pero… ¿tú?… ¿Tienes conciencia?

– Tengo algo más que eso, tengo poder, ¿lo quieres? jijijiji- y el pelirrojo lanzó una de las carcajada más maliciosas que se pueden escuchar- Cuando termine con todo ese cuerpo voy a tener que tomarme un Almax, y del Forte. Acto seguido dijo- ¡Mueeeeereeeeeeeeeeeee!- lanzándose  al cuello de Fran.

– ¡Noooooooooooooooooooooooooooo!-dijo un Fran sudoroso despertándose de un salto, con el corazón palpitando a mil revoluciones. Intentando respirar más pausadamente  se dio cuenta que todo era una pesadilla. No hizo bien quedándose dormido viendo la película “28 días después”, esas cosas afectan al subconsciente.

– Puuff, que sueño más raro, aunque… – Fran giró la cabeza y miró hacia la  habitación que se encontraba tras él y de la que emanaba una luz azul por debajo de la puerta- Creo que de todas formas debo comprobar que todo sigue igual.- así que se levantó del sofá y se dirigió hacia ella.

Giró el pomo y la abrió. Miró en el interior y tras expulsar el aire que tenía contenido en sus pulmones  dijo aliviado:

– Ufffff, menos mal, aún sigues aquí.

En el centro de la habitación se podía observar una capsula de tamaño humano llena de bacta, un agua medicinal, y dentro de ella se encontraba Enrique.

Enrique en el tanque

Una mascarilla cubría su boca y nariz, de la que salía un tubo por donde se le suministraba oxígeno. Más tubos dispersos por su cuerpo permitían su conservación. Los electrodos colocados en sus sienes controlaban sus ondas cerebrales.

En la cubierta superior de la cápsula se podía apreciar una fecha en dígitos: 1 de agosto de 2018.

FIN

PRÓXIMO CAPÍTULO:

GLADIATOR: EL LÍDER

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