Iustitia

Una de las lecciones que siempre recordaré del Derecho Romano es aquella en la que no decían que era la Iustititia. La clase empezaba con una frase que nunca olvidaré:

Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi

“Justicia es la continua y perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho”

Mi profe cambiaba derecho y añadía “lo suyo” para hacer la frase más universal, atemporal y aplicable a todos los órdenes de la vida.

La sentencia es de Ulpiano y está incluida en el Digesta 1,1,10 pr y también se recoge en Institutiones Iustiniani 1, 1 pr.

Lo que más me apasionó de los romanos respecto del Derecho es que para ellos no era algo de lo que escribir grandes tochos, de lo que sentarse a hablar horas y horas ¡No! Ellos eran pragmáticos y como pueblo práctico veían que el Derecho debía dar soluciones y no problemas, debía llegar a dar soluciones justas y no a perpetuar situaciones injustas. Por lo tanto, el Derecho no es para los romanos una ciencia infusa, una ciencia etérea o unos valores elevados, para los romanos el Derecho es Justicia. Y la justicia baja a la realidad, la justicia se mueve entre los hombres, entre sus problemas e imperfección, no entre las ideas o los dioses.

Ulpiano en su frase nos habla de una justicia que se usa y que debe usarse en el día a día. Una herramienta y una ayuda cotidiana para resolver problemas concretos. En definitiva, la justicia se concreta en ordenar las acciones exteriores de conformidad con los mandatos del Derecho.

Sigue leyendo