Marco Atilio Régulo


Para celebrar las más de 2.000 visitas (cuando empecé a redactarlo casi llevaba 2.000 y hoy estamos en el entorno de las 2.500) vamos con un post de un romano de los de verdad: político, militar, con éxito, amante de su patria y de familia, desdichado, con dignitas, con auctoritas, con honor…y encima no es de los personajes más conocidos. Nos referimos a Marco Atilio Régulo. La familia de los Régulo fue la más importante dentro de la gens Atilia.

No fue un cualquiera, fue un plebeyo, que llegó a ser dos veces Cónsul.

Durante su primer Consulado (tuvo como colega a Lucio Junio Libo), en el 267 AdC, obtuvo un Triunfo al derrotar a los Salentinos y tomar Brundisium.

Localización hoy de Brundisium

Nos lo relata Eutropio en el Libro II de su Breviarium ab urbe condita:

M. Atilio Regulo L. Iulio Libone consulibus Sallentinis in Apulia bellum indictum est, captique sunt cum civitate simul Brundisini, et de his triumphatum est“.

“Cuando Marco Atilio Régulo y Lucio Junio ​​Libo fueron cónsules, se declaró la guerra contra el Salentinos en Apulia, y los Brundusianos su ciudad fue tomada y se concedió un triunfo por someterla”.

Lucio Aneo Floro en el Libro I de su Epítome de la Historia de Romana incide en lo mismo y añade que “Pales, la diosa de los pastores, exigió como precio de la victoria la construcción de un templo”:

“Sallentini Picentibus additi caputque regionis Brundisium inclito portu M. Atilio duce. In hoc certamine victoriae pretium templum sibi pastoria Pales ultro poposcit”.

Polibio en el libro I de Las Historias nos habla de Marco Atilio Régulo en los números 25 a 34, en lo números 25 a 29 se centra en la Batalla de Ecnomono (parafraseando el anuncio de Carlsberg, podemos de decir que fue, posiblemente, la batalla naval más importante de la Antigüedad, al menos en número de efectivos). Siguiendo a Polibio sabemos que en el año 256 AdC, Marco Atilio Régulo vuelve  a ser Cónsul por segunda vez, teniendo como colega a Lucio Manlio Vulso Longo, nuestro héroe fue elegido para sustituir a Quinto Cedicio que había muerto poco después de asumir el consulado. Como curiosidad indicar que a este tipo de cónsules se les denominaba suffectus, cónsul sustituto.

¿Por qué es importante la Batalla de Ecnomono?

Es importante por dos motivos:

1. Los romanos hasta esta batalla eran unos mantas como marinos y tenían una armada bastante normalita. Mientras que los cartagineses eran unos ases en el mar y se enseñoreaban gracias a la imponente flota que tenían. Además hostigan a los romanos con sus patrullas defensivas en los alrededores de la isla de Sicilia. Los romanos se cansaron y decidieron crear una flota, como mínimo, a la altura de la cartaginesa y formaron en cerca del cabo Ecnomono con unos 330 buques (Polibio señala unos 300 remeros por barcos) y unos 140.000 soldados (cifras dadas por Polibio).

2. Se lleva ya casi una década, 9 años en concreto, de guerra sin que parezca decidirse con lo que supone en pérdidas humanas y económicas. Por lo que Roma decide acortar el camino concentrando todos sus esfuerzos para poder invadir al enemigo en su territorio. Decidiendo poner en práctica una de las máximas romanas en cuanto al arte de la guerra: “Si se puede elegir combate en territorio enemigo” por las consecuencias económicas, sociales y morales.

Los cartagineses que no eran tontos tenían una flota en Lilibeo y de ahí a Heraclea Minoa (en el mapa inferior señalado por el hito) y al enterarse del movimiento de los romanos salieron a su encuentro y se enfrentaron cerca del cabo Ecnomono (en el mapa señalado por el icono de las legiones). La batalla era importante ya que los cartagineses se sabían superiores en el mar y sabían que en tierra se igualaba la cosa, además, era más fácil ir a por la flota romana que patrullar por toda la costa debido a lo extenso y también sabían que si no vencían en esa batalla la guerra se trasladaría a sus hogares. Los cartagineses estaban dirigidos por Amílcar (este era conocido como Drépano, por lo tanto no era un Barca como Anibal) y Hannón el Grande. Las fuerzas cartaginesas se cifran en unos 350 barcos y unos 150.000 soldados (cifras dadas por Polibio).

Los resultados de la batalla fueron:

Roma perdió 24 barcos hundidos.

Cartago perdió 30 barcos hundidos y 65 barcos cartagineses con sus tropas cartaginesas fueron capturados por los romanos (cifras dadas por Polibio).

La siguiente pregunta que nos asalta es ¿Cómo ganaron tan claramente los romanos si no eran mejores marinos, ni tenían una superioridad numérica?

1. Los romanos eran unos mantas como marinos pero, como los chinos hoy, su capacidad para aprender de la derrota y su afán de superación era infinita.

2. Mientras la flota romana se dirigía a Sicilia para ir a África, no lo hacía de cualquier manera iba en formación de batalla. Y se distribuía de la siguiente manera:

                      – Dividiendo la flota en 4 grupos para formar una cuña (un triángulo según palabras de Polibio).

                      – Cada cónsul comandaba un grupo y se situaban en vanguardia.

                      – Otro de los grupos se situaba en retaguardia.

                      – El último grupo, que eran naves de transporte se situaban en el centro, protegidas por las naves de guerra

3. Los cartagineses se desplegaron en una línea sin preparase de la manera correcta para evitar un ataque en cuña. El objetivo cartaginés eran hundir los barcos de transporte. Amílcar formó en el centro de la línea de combate cartaginés, al primer envite fingió una retirada en dirección occidente, para que la unidad que formaba la tropa romana se rompiera y así acceder al centro de la flota romana, que es donde estaban los barcos de transporte, con los flancos de la inicial línea de ataque cartaginesa. No era una mala idea, ya que, además, evitaban que los romanos usasen el temido corvus (especie de garfio con pasarela incorporada que permitía los abordajes, como se aprecia en la imagen). En este contesto fue decisiva la ayuda de la unidad de retaguardia romana que contuvo los ataques de los flancos cartagineses el tiempo necesario para que  vanguardia (al mando de los cónsules) retrocediese y pudiese aplastar a los cartagineses.

¿Qué hicieron los cónsules después de esta victoria?

Los romanos celebraron la victoria en Sicilia, amén de descansar y de reparar las naves. Enviaron las proas de los barcos capturados a Roma para adornar las rostra del foro.

Después de esto y con el camino expedito, los cónsules ponen rumbo a África (o Libia en palabras de Polibio). Dando, con ello, inicio a una nueva fase de la guerra: “la lucha en suelo cartaginés”.

¿Dónde desembarcan?

Lo normal, podría parecer, sería desembarcar en la capital, Cartago, pero era una temeridad ya que los cartagineses habían perdido hombres y naves pero no todo sus reservas a las que añadir los que sobrevivieron de la batalla de Ecnomono. También fue un movimiento estratégico, ya que los cartagineses podrían pensar que los romanos querrían tomar por la bravas la capital por lo que movilizarían sus tropas allí, dejando desguarnecidas otros puntos más alejados. Por eso, pusieron rumbo a una ciudad a unos 60 km de Cartago (unas 40 millas romanas) la ciudad elegida era Aspis (en el mapa vemos su posible situación hoy representado con el símbolo de las legiones, además de señalar con el hito la situación de Cartago), la cual tomaron sin demasiadas dificultades, para convertirla en su base de operaciones. Mandaron un misión para informar a Roma u esperar nuevas órdenes. Es p0r ello, que no decidieron marchar sobre Cartago y sí realizar maniobras de desgate como son las de saqueo. Con ésto entrenaban a los hombres, se les permitía conseguir botín y elevar la moral de la tropa. También se aumentaba el miedo de los nativos y se les hundía la economía.

Llegaron noticias de Roma que decían que Lucio Manlio regresase a Roma con botín, prisioneros, tropas y barcos, mientras que Marco Atilio Régulo se quedó con 15.000 infantes, 500 jinetes y 40 barcos en espera de la siguiente batalla.

La Batalla de Adis o Adys o de los montes de Adis

Efectivamente, al inicio del año 255 AdC se libró una importante batalla, pero que no fue decisiva por culpa de Marco Atilio Régulo. Antes de entender la información anterior y proceder con el relato de la batalla tenemos que centrarnos en cómo llegaron las partes a la batalla.

En el bando cartaginés, estaban nerviosos por dos motivos: 1. tener a los romanos en suelo propio (lo cuál no es poco) y 2. por comprobar que los romanos se preparaban para una larga ocupación. Ante este estado de cosas, los generales Asdrúbal (hijo de Hannón), Bostar y Amílcar Drépano (al que habían hecho venir desde Heraclea con unos 500 caballos y 5000 infantes)se reúnen para decidir qué hacer. Evalúan la situación y deciden que lo mejor es marchar al encuentro de los romanos ya que no podían permitir los saqueos y la sensación de impunidad con la que los romanos se movían en su propio país.

En el bando romano, Marco Atilio Régulo decidió que ya llevaban demasiado tiempo vagueando, luchando en el mar y sin una buena batalla por tierra. Por lo que hizo todo lo posible por encontrarse con los cartagineses. Lo primero fue salir de su campamento con sus ejércitos, en dirección hacia Cartago, lo segundo fue acabar con toda la resistencia con la que se interponían: ora arrasando los poblados sin murallas, ora sitiando las ciudades con defensas.

El punto de encuentro entre ambos bandos fue en Adys (en la imagen la posible situación del lugar de la batalla), ciudad de cierta importancia que los romanos estaban sitiando. Los cartagineses vieron en esto una oportunidad para poder voltear la situación y se dirigieron hacia allí. El ejército púnico se situó en un alto o una colina, esto sería una buena decisión para casi cualquier ejército ya que dominaban el terreno pero no era una buena idea para los cartagineses ya que dejaban sin maniobra a la caballería y a los elefantes que eran sus puntos fuertes. Los romanos comprendieron lo que pasaban y no dejaron pasar la oportunidad que se les presentaba y rápidamente desplegaron sus fuerzas alrededor de la colina donde estaban los cartagineses, aprovechándose de la oscuridad,  para  atacar desde dos laderas al prima luce (al alba). Los cartagineses resistieron la embestida inicial e incluso expulsaron una legión romana. Tiempo que sirvió para que algunos elefantes y la caballería cartaginesa pudiese escapar. Pero fue un espejismo, los cartagineses fueron aplastados y los que se salvaron pusieron tierra de por medio. Los romanos persiguieron a los supervivientes y saquearon el campamento enemigo. Al encontrarse sin oposición, Régulo puede invadir y saquear el país en su marcha hacia Cartago, parándose en Túnez donde se establecen su base, ya están a unos 20 km de la capital, los cartagineses podían casi oler al monstruo, sensación que años después Roma sufriría con Aníbal.

Las consecuencias y resultados de la batalla fueron:

1. Roma gana la batalla y mata a unos 15000 hombres y captura a otros 5000 y unos 18 elefantes.

2. Los cartagineses que sobrevivieron se retiraron a la capital.

3.Régulo gana y se establece cerca de Túnez

4. Los campesinos abandonan los campos ante la rapiña y la inseguridad con lo que colapsan la economía, crece el hambre y el descontento.

5. Los númidas se rebelaron contra Cartago y ayudaron a empeorar aún más la ya precaria situación. Polibio dice que causaban más daño que los romanos.

Es en este contexto de colapso cuando los cartagineses deciden solicitar la paz y es donde Marco Atilio Régulo comete su principal fallo. Ya sea por soberbia, por orgullo, por una mala visión estratégica…sea la razón que fuere ofrece unas condiciones tan lacerantes al enemigo que a los cartagineses les sale más a cuenta perecer todos y cada unos que acogerse a las mismas. En este momento los púnicos saben que ya no luchan por la gloria y sí por su existencia y todos sabemos que el león es más peligroso cuando está herido. De la lectura de Polibio da idea que las razones de tal dureza se debían a que se veía como absoluto señor de la zona y que por lo tanto cualquier condición debiera ser aceptada. Hay una parte que yo no logro a comprender y es que en los textos antiguos y modernos consultados se dice que Régulo tenía ganas de poner fin al conflicto toda vez que su mandato llegaba a su fin y podía ser sustituido por otro cónsul por lo que su gloria disminuiría si el no finiquitaba la guerra y que por ello estaba interesado en llegar a un acuerdo de paz, pero estos deseos de paz no casan muy bien con las ultrajantes condiciones propuestas. No tiene mucho sentido decirle a alguien que quieres llegar a un acuerdo e insistas en ello y luego ofrezcas algo sabes que el otro no firmará.

Las condiciones fueron las siguientes:

1. Fin de las hostilidades. Lo cual parece lógico.

2. Cartago entregase las islas de Sicilia, Córcega y Cerdeña. Lo cual parece como demasiado. Pienso que con Sicilia o con Córcega y Cerdeña hubiese sido justo.

3. Renuncien a su armada. Es una barbaridad ya que lo cartagineses eran un pueblo mercader, es como decirle al león que como lechuga.

4. Pagar una gran indemnización.

5. Firmar un tratado de vasallaje.

Un cambio de suerte: Derrota en los Llanos de Bagradas

Hago mía la reflexión de Polibio de cuán esquiva y cambiante es la Fortuna, como un día te favorece y al siguiente te despoja de todo. Esto es lo que le pasó a Régulo, alcanzó su cenit en la Batalla de Adís y el inicio de su final fue la negociación del Tratado de Paz.

El gran problema hasta ese momento de los cartagineses habían sido los generales, por eso la mejoría debía pasar por la aparición de un verdadero líder militar. Y apareció en el puerto de Cartago, un espartano de entre los mercenarios griegos que habían sido reclutados para hacer frente a Roma. El lacedemonio se llamaba Jantipo o Jantippo no tenía una gran fama hasta ese momento, pero no era un cualquiera, pero a fe que conseguiría labrársela a partir de entonces. Además de general era instructor de tropas a la manera espartana y conocedor del arte de la guerra. Que el problema eran los generales, no lo digo yo, lo dijo Jantipo a los magistrados cartagineses y lo más importante, con razón o no, éstos y el pueblo le creyeron. Así que no seré yo quien afirme que los generales cartagineses hasta ese momento fueron cosa mala. Jantipo les explico que nadie con dos dedos de frente que cuente entre sus armas con una poderosa caballería o con elefantes se pone a combatir en terrenos accidentados, donde, tus fortalezas no sirven para nada. Y les hizo ver que con un poco de lógica en la gestión de los recursos podrían no solo defenderse sino revertir la situación. Ante este optimismo le confiaron el mando de las tropas.

Los cartagineses marchan a campo abierto al encuentro de los romanos. Eran los mismo que estaban encadenando derrota tras derrota en mar y tierra, pero parecían diferentes, puede que contar con un nuevo líder militar, con moral reforzada por los ánimos de Jantipo y por saber que ahora luchaban por su supervivencia y con dos potentes armas (4.000 jinetes y 100 elefantes) que ahora sí podían ser utilizadas y hacer pupita.

Los romanos estaban seguros de su victoria por lo que no repararon en que los cartagineses variaban sus tácticas al moverse por llanuras, no concedieron a este hecho más importancia que el de la novedad. Los romanos estaban cegados en asestar, por fín, el golpe de gracia y acabar con los cartagineses.

Debido a las ganas de guerrear por parte de ambos bandos, el envite se hizo inevitable y tuvo lugar en una llanura cerca del río Bagradas y cerca de su desembocadura (en la imagen pongo la zona donde creo que tuvo lugar el conflicto) 12.000 infantes cartagineses más los jinetes y elefantes, indicados antes, se enfrentaron en zona llana contra unos 15.000 infantes romanos y unos 500 jinetes.

Jántipo coloca sobre una línea a los elefantes al frente de todo el ejército. A continuación de los elefantes coloca a la falange cartaginesa a una distancia adecuada. A las tropas mercenarias, a unas las introduce en el ala derecha, y otras, las más ágiles, las coloca con la caballería al frente de una y otra ala.

Régulo al ver como se colocan los cartagineses salen al frente en buena formación. En previsión de los elefantes, ponen al frente a los velites, situando a la espalda muchos manípulos espesos, y dividiendo a la caballería sobre las dos alas. El problema de esta disposición es que es buena contra los elefantes pero vulnerable frente a la caballería.

El combate se desarrolló cuando Jantipo mandó a los elefantes que avanzasen para que rompiesen las líneas enemigas, a la vez ordenó a la caballería que envolviese, que cercase  y atacase por los flancos. El resultado fue que al primer contacto la caballería romana, por escasa, desapareció, la primera línea romana pereció ante los elefantes, la única buena noticia la daba el ala izquierda romana se salvó porque viendo la que se le caía encima decidió atacar al ala derecha cartaginesa con éxito. Como los manípulos se configuraron con gran profundidad resistieron a los elefantes pero quedaron atrapados por la caballería y por las falanges cartaginesa. La masacre fue de aúpa.  Los resultados, según Polibio, pocos cartagineses muertos (de esos pocos la mayoría eran mercenarios, unos 800), en cuanto a los romanos: 13.000 muertos y unos 2.500 huidos. De los huidos 500 y Régulo fueron capturados al poco y 2.000 consiguieron llegar a Aspis.

Visto como acabó la batalla se entiende lo dicho sobre la Fortuna al inicio.

Una vida de rectitud y de sacrificios se puede ver empañada por dos días de soberbia y de orgullo.

Ultima etapa: Cautiverio y honor

El cautiverio de Régulo duró hasta el inicio del 251 AdC, fecha en la que los romanos vencieron a los cartagineses en la Batalla de Panormus. Enviaron los cartagineses a Régulo a Roma, junto con una embajada, para solicitar la paz o, como mal menor, un intercambio de prisioneros.

¿Por qué dejaron ir a Régulo?

Lo dejaron ir por dos motivos:

1. Porque les había dado su palabra de romano, de cónsul…de que volvería a su cautiverio si no había paz.

2. Pensaban los cartagineses que si un personaje importante iba sería más fácil alcanzar un acuerdo, ya fuese de paz o de canje de prisioneros.

El hecho que vamos a contar ahora ha sido comentado por múltiples autores como:

Eutropio en su Breviarium ad Urbe Condita, libro II, capítulos 24 y 25.

Aurelio Victor en su De viris illustribus urbis Romae, capítulo 39.

Diodoro de Sicilia

Apiano Alejandrino lo relata de manera muy breve en su Historia Romana en el libro dedicado a África

Dión Casio

Floro

Valerio Máximo

Régulo al principio se negó a entrar en Roma ya que  “desde el día en que caí en manos de los cartagineses, dejé de ser un romano” y pasó a ser un esclavo cartaginés. Se negaba a que sus familiares y amigos le viesen en lo que se había convertido. También se negó a dar su opinión en el Senado ya que al ser esclavo dejaba de ser miembro. Cuando habló hizo todo lo posible por convencer al Senado para ni firmar paz alguna, ni intercambiar a ningún prisionero, argumentando que Roma tenía muchos prisioneros cartagineses, mientras que los romanos encarcelados eran pocos, que él era viejo y no valía intercambio alguno y que la paz no debía ser firmada ya que el enemigo estaba cerca del colapso.

Amigos, familiares y compatriotas trataron de persuadirle para que no regresase pero el les convenció de diversas formas, según dicen los autores:

1. Autores nos dicen que se volvió a Cartago ya que su dignidad había menguado tanto que no podía permanecer en Roma.

2. Otros que se inventó que estaba envenenado y que no merecía la pena que lo cambiasen.

También se indica por la mayoría de los autores que el único privilegio que se tomó fue el de ver y abrazar a su hijos y esposa y despedirse de ellos.

Todos los autores se ponen de acuerdo en que a su llegada a Cartago lo torturaron y mataron.  Aurelio Victor  relata el martirio de su muerte donde fue encerrado en una caja de madera, forrada con clavos en su interior e impidiéndole dormir. Otros escritores afirman  que después de que sus párpados se cortasen se le arrojó a una cuarto oscuro para luego ser expuesto a los rayos de sol.

Cuando la noticia de la muerte bárbara de Régulo llegó a Roma, el Senado se dice que habría dado a Amílcar y a Bostar,  que estaban presos, a la familia de Régulo, que se vengaron sobre ellos con crueles tormentos.

Por esta anécdota pasó Marco Atílio Régulo a se considerado héroe romano, receptor de las virtudes romanas y ejemplo para generaciones venideras.

Es curioso que el que más habla sobre Régulo es Polibio, pero en este punto de su vida no dice nada. Esto genera un cierto desasosiego por la veracidad o no de la historia. Me inclino a pensar, que algunas expresiones o alabanzas se magnificasen pero doy por verídico dos puntos: 1. que diese su palabra de ir a Roma y volver en caso de no alcanzar un acuerdo y 2. Convencer a sus compatriotas de que la victoria estaba cerca. Creo que la anécdota casa perfectamente con el hecho de alguien que movido por su orgullo cometió el error de plantear mal una batalla que le habría dado la gloria eterna y el error de no pactar una paz más liviana con el vencido y que igualmente le habría dado honores. Años de cautiverio pudieron darle para pensar en ello y redimir su dignitas con gesto tan noble.

Como se me hace largo y extenso dejaré para otra ocasión dos ideas que quería incluir en esta entrada: 1. óperas con temática romana y 2. óperas centradas en el cautiverio de Régulo.

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4 Respuestas a “Marco Atilio Régulo

  1. Genial. Sólo puedo hacer una observación ridícula: estoy convencidísimo de que el busto que se ve en la segunda fotografía pertenece a Cicerón y no a Régulo. Enhorabuena, fiera.

  2. Muchas gracias. Debiera ser Polibio y no Régulo. Pero si dices que es Cicerón lo cambio. De Régulo sólo encontré el cuadro final. Gracias por lo de fiera. Si te lo has leído todo el fiera eres tu. Creo que entradas de estas grandes haré una al mes. Empiezas y lo que parece corto se amplía.

  3. Es el busto de Cicerón del Museo Capitolino de Roma. Puedes verlo aquí:

    Bust of 1st century BCE orator Cicero

    No sé por qué aparece este retrato como de Polibio cuando se busca en google imágenes, pero es Cicerón. Misterios de internet.

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